Las falanges jóvenes de LA CONQUISTA DEL ESTADO combatirán, armas en mano si es preciso, la anacrónica solución que ofrece la ancianidad constituyente.

¡¡ABAJO LOS LEGULEYOS!! ¡¡VIVA LA ESPAÑA JOVEN, IMPERIAL Y REVOLUCIONARIA!!

De nuevo los vejestorios del bloque desactualizan la actualidad con su fórmula ramplona. Hay que acabar con ellos. Un pueblo es más sincero cuando pelea que cuando vota. ¡Queremos y pedimos sinceridad a nuestro pueblo!

Queremos y pedimos semblantes heroicos. Nada de farsa. Nada de concesiones. Es inútil confundir el sentido de la dificultad española. Es la pugna de la España de los jóvenes con la España de los viejos.

Queremos organizar una liga joven -hombres de veinte a cuarenta y cinco años- que impongan violentamente su política. Si hay elecciones deben votar sólo los españoles comprendidos en esas edades.

Nada nos interesa la Monarquía ni nada nos interesa la República. ¡Cosa de leguleyos y de ancianos!

Nos interesa, sí, elaborar un Estado hispánico, eficaz y poderoso. Y para ello seremos revolucionarios. ¡No más mitos fracasados! España se salvará por el esfuerzo joven.

Queremos y pedimos un Estado de radical novedad. Una nueva política. Una nueva economía. Una cultura de masas. Una nueva estructuración social. La entrada definitiva en los tiempos actuales.

¡Fuera el viejo liberalismo burgués y cochambroso! ¡Abajo el radio corto de la mirada corta!

 

Queremos y pedimos una ambición nacional.

Queremos y pedimos lealtad a nuestros alientos hispanos.

Queremos y organizaremos una fuerza política, de choque revolucionario, que lleve al triunfo los nuevos aires.

¡Ni el más leve pacto con los traidores!... Han fracasado y fracasarán, llevándonos, si pudieran, a la ruina y al hundimiento hispánico.

Requerimos el esfuerzo joven para impedir estas vergüenzas. ¡Acudid! Pero sabiendo lo duro de las jornadas que se avecinan, el temple y la temperatura alta que es preciso alcanzar. ¡Los débiles y los cobardes, que no vengan! ¡Que se queden con sus novias, con sus mujeres o con sus llantos!

Hay que estar al nivel de los tiempos. De cara a las auténticas dificultades. Sin eludirlas cobardemente ni falsearlas con retórica.

¡¡VIVA LA ESPAÑA JOVEN, IMPERIAL Y REVOLUCIONARIA!!

(«La Conquista del Estado», n. 3, 28 - Marzo - 1931)